domingo, 19 de septiembre de 2010

Entre cielo e infierno

Para los que empiezan a ahogarse entre tantas verdades y tantos dictámenes racionales les propongo un juego. Un juego absurdo e inútil en el que perdamos nuestro tiempo ocupándonos de él peor de los peores. Un juego de comunión en donde se nos atore la ostia y nos atragantemos de vino. Ya algunos van cachando por donde va la vuelta y su cara ya dibuja una media sonrisa, otros talvez solo bajaron las cejas, no importa en este juego toda expresión de asco o alegría es bienvenida.

El nombre del juego es “cadáver exquisito” y propongo que nuestro invitado de honor (si de honor se puede hablar) sea el Diablo.

¿En qué consiste? Cada jugador escribe una frase que solo podrá ser leída por el jugador siguiente que a su vez escribe una frase que solo lee el siguiente y así sucesivamente.

Me disculpo pero (talvez sea por la insistente influencia del todo poderoso) me veo obligado a poner ciertas reglas:

- El punto y la mayúscula están prohibidos (es para permitir posibles continuidades en las frases que cada uno escriba)

- Solo vamos a dar 3 vueltas, así que pilas para que no se queden sin decir lo que quieren.

Como lastimosamente no lo podemos hacer con vino, papel y lápiz nos vamos a servir del Internet: mandamos por mail la frase que hemos escrito al jugador que va después de nosotros y ponemos una copia a la dirección a una dirección email común.


¿Eres ángel o demonio, juegas?


Con los demonios apuntados ponemos un orden de jugadores y empezamos a darle Vida al cadáver exquisito del Diablo.

Pd: les pongo un fragmento de Kundera para que vean más o menos cual es el “mood” del asunto.

"Los que conciben al diablo como partidario del mal y al ángel como combatiente del bien, aceptan la demagogia de los ángeles. La cuestión es evidentemente más compleja. Los ángeles no son partidarios del bien, sino de la creación divina. El diablo es, por el contrario, aquel que le niega al mundo toda significación racional. La dominación del mundo, como se sabe, es compartida por ángeles y diablos. Sin embargo, el bien del mundo no requiere que los ángeles lleven ventaja sobre los diablos (como creía yo de niño), sino que los poderes de ambos estén más o menos equilibrados. Si hay en el mundo demasiado sentido indiscutible ( el gobierno de los ángeles), el hombre sucumbe bajo su peso. Si el mundo pierde completamente su sentido (el gobierno de los diablos), tampoco se puede vivir en él. Las cosas, repentinamente privadas del sentido que se les supone, del lugar que tienen asignado en el pretendido orden del mundo, provocan nuestra risa. La risa pertenece pues, originalmente al diablo. Hay en ella algo de malicia (las cosas resultan diferentes de lo que pretendían ser), pero también algo de alivio bienhechor (las cosas son más ligeras de lo que parecen, nos permiten vivir más libremente, dejan de oprimirnos con su austera severidad). [...]Sin embargo, los ángeles lograron alcanzar algunos resultados. Nos engañaron a todos con su impostura semántica. Sólo hay una palabra para designar su imitación de la risa y la risa original (la del diablo). Hoy la gente ya no se da cuenta de que la misma manifestación exterior esconde dentro de sí dos actitudes internas absolutamente contradictorias. Existen dos risas y no tenemos palabras para distinguir la una de la otra"

Milan Kundera - El libro de la risa y el olvido


Nuestro Cadaver


Una nueva derrota del Diablo aparece en las escrituras. Sin embargo se omite que esta vez el Diablo no se retiró solo. Lo seguí yo, engañado por la honestidad de su sonrisa y el dolor de su llanto (sí el Diablo no solo ríe). Comprendí, no sin pena por mí y mis queridos ángeles, que sólo el silencio del Diablo (no la palabra de Dios) sublima mis sensaciones y sentimientos y es bien sabido por todos que aquel endiablado, valga la redundancia, silencio nunca es en verdad silencio sino mensaje codificado. Segui al diablo y me fui al diablo y al diablo con los mitos de la eternidad, y al diablo con los mitos de la eternidad!!! ahora solo se, ahora solo sé que mi voz arderá en ese caldo por siempre, que es tan rojo como dulce es el calor que llevo dentro. Mi voz arderá y espero resuene en sus consciencias libres de seres libres de pecado en obra y pensamiento por obligación tal vez o por costumbre a lo mejor.

Les acompaño en su camino terrestre como una ayuda que les permitirá abrir sus ojos ante cosas jamás vistas nada es lo que parece. En tierra repudiaré tu bajada Luzbel, en cielo repudiaré tu subida Gabriel. Libre yo! De libre alberdrío! Angel! No alumbres ni oscurezcas mi camino! Vamos! Seamos testigos una vez mas del encuentro conocido, caminos de abrojos que a pisar os invito. Desciendan Querubines! que el exquisito saber no juzgareis. Engáñense y quiéranse, búrlense y apréndanse: su condición ya es otra, su sumisión ya es ninguna, su libertad ya es espontanea. Ahora, van a ver lo que fue perder como yo lo hice, pues en mi momento yo perdi. Más fue por voluntad propia. Ah! Dios mío...El gran juego del ganar.... Ganar qué y ganar a quién? La batalla es contra uno mismo: al ganar siempre perdemos, al perder siempre ganamos. Jugamos a la guerra sin enterarnos de las bombas que caían sin hacer el menor ruido, hasta que Piera nos despertó del letargo. Los juegos nos embrutecen o nos devuelven la candidez si nos detenemos a mirar el cielo. Ese olor a menta en el aire se vuelve bruma pegajosa y poco a poco saboreamos el silencio convertido en nada, ahí se destapó el río, y la corriente dueña de las almas perdidas sueña con la llegada de la embarcación movida por motores oxidados, corroídos por las sales marinas de otros tiempos, de otros viajes; y que sin embargo se deja guiar por un descuidado farol que produce destellos en los hilos que van quedando de aceite en el agua de un océano lleno de mareas negras. Es una carreta empujada por ángeles capitalistas y comandada por dioses violadores. Sin embargo a nosotros nos corresponde la razón tanto como al diablo, está en nosotros entonces alzar la muralla que detenga su imparable, infinito e inmortal camino, los oscuros forman parte de esta situación se visten aparentemente con máscaras aterradoras frente a los seres humanos para crear temor pero la tierra es el planeta de la libre elección no hay nada definido cada cual es libre de elegir su camino, cada cual es "libre" pero la libertad que queremos entender en la Tierra esta mucho mas lejos de la que en verdad vivimos. Al final las oscuras mascaras logran generar el terror para el que fueron destinadas y sobrepasan nuestra aparente libertad. Las mujeres y hombres, pero sobre todo los oscuros sacerdotes muerden el anzuelo, salen despavoridos. Nos dejan solos, abandonados al gusto de saborear la confusion de no saber si de libertad se trata. Que pena que todavia no entiendan que el hombre no se eleva para ser ángel capaz y se está hundiendo para ser diablo pero el diablo antes de ser diablo fue ángel y puede seguir evolucionando. Si al final todo y todos estamos a medio camino entre el bien y el mal entre el mal y el bien imposible es tratar de encarnar uno de estos polos diablos son ángeles y el ángeles son diablos y si no estan aquí y a la vez no están nunca y en ninguna parte de ningún lugar, aunque quizás lo encuentro perdido en ese punto usurpado ya por el ensueño del pecado, pecado ambiguo que golpea el zaguán y ahí que no estás dentro tampoco afuera, el diablo afuera, el diablo adentro, en una eterna búsqueda de inmortalidad e inmoralidad divinas, de un cáliz siempre desbordante. Como le pasó a Fausto, aquel que olvide mutilar sus ojos antes de lanzarse al hoyo endemoniado, perderá ante el poderoso que al seguir sus pasos sucumbirá ante el orden triunfante, dejando ruinas y cadáveres aún ardientes detrás de si.

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